LODOCA 22 S.L. es una empresa española, líder en la producción y comercialización de cebollas. Se ha consolidado como referente en el mercado nacional e internacional gracias a su metodología centrada en la calidad, buen servicio y proximidad al cliente. Al frente está Gabriel López Mancilla, director general y propietario de la compañía, un líder que combina rigor empresarial, cercanía y una fuerte cultura del esfuerzo. Fuera del despacho, Gabriel encuentra en el golf mucho más que un hobby: una escuela de valores que, como en la empresa, exige estrategia, constancia y capacidad de adaptación en cada golpe. Gabriel es un enorme aficionado a nuestro deporte por lo que ha decidido ser nuestro patrocinador estrella de la gira de Ryders de Golf 2026. Conozcamos un poco más a Gabriel.
LODOCA 22 ha consolidado un posicionamiento muy definido en su sector. ¿Cuál dirías que ha sido la decisión estratégica más importante que ha marcado el crecimiento de la empresa hasta hoy?
LODOCA es una empresa familiar impulsada por mi hermana y por mí que surge como prolongación del proyecto que hace más de 3 décadas iniciaron mi padre y mi tío. Nos inculcaron importantes valores que hoy en día son los pilares de nuestra empresa como la humildad, el esfuerzo, la constancia y la dedicación, con el único objetivo de ser referentes en el sector cumpliendo con nuestros clientes y proveedores. En cuanto a la decisión estratégica más importante que hemos adoptado en los últimos años ha sido aumentar nuestra presencia en las zonas más importantes de producción y comercialización de cebollas, no solamente a nivel nacional sino internacional, aumentando la rapidez en la respuesta a la demanda de nuestros clientes y garantizando la máxima calidad posible.

Como fundador y Director General, ¿cómo equilibras la visión a largo plazo con las decisiones del día a día que exige una empresa en crecimiento?
En mi opinión, es muy importante tener clara la visión a largo plazo, porque es la que nos fija los objetivos a seguir y cómo conseguirlos. Esta visión nos permite adoptar decisiones a corto plazo que sean coherentes con nuestros objetivos, evitando que cualquier decisión vaya en contra del conjunto del proyecto. La mejor forma que hemos encontrado es trabajar con objetivos claros, prioridades bien definidas y revisiones constantes, además de hacer participes a todos los trabajadores que integran la empresa. El conocimiento compartido de los objetivos a largo plazo es lo que nos ha permitido mantener la cohesión del equipo y poder seguir la estrategia marcada. Por ejemplo, la apertura de nuevas líneas de negocio más allá de las cebollas ha sido posible gracias a la visión compartida de la línea principal, facilitando su extrapolación a otros ámbitos.
El liderazgo empresarial está cambiando rápidamente.
¿Qué valores intentas transmitir a tu equipo y cuáles consideras irrenunciables en la cultura de LODOCA 22?
Para mí son irrenunciables el compromiso, la honestidad y la responsabilidad individual de cada uno de los miembros del equipo. En mi opinión, el trabajo bien hecho, cumplir la palabra dada y asumir los errores cometidos son pilares fundamentales sobre los que se construye nuestra empresa.
También me parecen fundamentales el respeto, el trabajo en equipo y la actitud, ya que creo que el talento sin actitud no tiene recorrido. Nos parece más importante un equipo implicado, con ganas de trabajar y cercano que se equivoca, a un equipo obsesionado por no cometer errores que no sabe trabajar de forma unida.
Por eso nuestra cultura organizativa se basa en la confianza mutua: para delegar, para proponer ideas y para seguir avanzando juntos. Estos valores no son negociables porque son los que, a largo plazo, nos permiten obtener resultados sostenibles, logrando un proyecto del que todos nos sentimos profundamente orgullosos.

Eres un gran aficionado al golf. ¿Qué aprendizajes de este deporte crees que son más aplicables a la gestión empresarial: la paciencia, la estrategia, la gestión del error…?
Desde que comencé a practicar este deporte me di cuenta de que va más allá de la propia práctica del golf, que además guarda importantes semejanzas con el mundo empresarial. Al igual que mi trabajo, el golf es un juego en el que se toman decisiones de forma constante y cada golpe requiere valorar los riesgos y la forma de alcanzar tu objetivo. Es un deporte que te enseña a ser más paciente, a gestionar la frustración. La verdad es que está lleno de aprendizajes. Y precisamente lo que más me gusta de él es que se asemeja mucho a la vida de un empresario: el resultado es la suma de muchas decisiones individuales que son únicamente responsabilidad tuya.
Mirando al futuro, ¿qué te gustaría que se dijera de LODOCA 22 dentro de cinco o diez años, tanto a nivel empresarial como humano?
Para nosotros lo más importante es mantener nuestra posición en el mercado, que se caracteriza por nuestro compromiso y fidelidad con clientes y proveedores. Esta ha sido siempre nuestra mayor virtud y somos conscientes del valor que tiene que hoy en día se te valore como una empresa que siempre cumple su palabra y que ante las adversidades, siempre responde. LODOCA 22 es una empresa reconocida en el sector por estos valores y nos gustaría que siguiera siendo así en el futuro.
